La cicatriz
Cirugía y narración
ANTONIO JIMÉNEZ MORATO
El narrador —dice Walter Benjamin— toma lo que
cuenta de la experiencia propia o ajena, y lo convierte en
experiencia propia de los que escuchan su historia. Y po-
demos iluminar este carácter de acontecimiento de la na-
rración como lo hace Johann Baptist Metz con lo acaeci-
do en un cuento recogido por Martin Buber. «Pidieron
una vez a un rabino, cuyo abuelo había sido discípulo de
Baalschem, que contase una historia. "Una historia
—dijo él— debe contarse de tal modo que ella misma
preste remedio." Y contó lo siguiente: "Mi abuelo era pa-
ralítico. Una vez le pidieron que relatase una historia de
su maestro. Entonces contó cómo el santo Baalschem
solía saltar y danzar durante la oración. Mi abuelo se
puso en pie y continuó su relato, y el relato le arrebató de
tal manera que se vio obligado a mostrar, saltando y dan-
zando, cómo lo había hecho su maestro. Desde aquella
hora quedó curado. Así deben contarse las historias."»1
ACTO QUIRÚRGICO
Lo que define un acto quirúrgico [a efectos de este
texto hablaremos de acto narrativo o relato] es, en
una primaria aproximación, la acción de las manos
del cirujano [en nuestro caso manos del narrador],
solas o manejando diversos instrumentos, sobre el
espacio anatómico del paciente [en la narrativa clá-
sica sería el protagonista, hoy podríamos hablar in-
cluso del lector], con una intencionalidad funda-
mentalmente terapéutica.
Las manos del cirujano pueden actuar con una
cierta violencia sobre los tejidos orgánicos sin llegar
a abrir sus cubiertas externas —al intervenir de un
modo externo sobre las patologías a las que quiere
enfrentarse—, aunque provocando algunos desga-
rros internos, como sucede cuando se trata de con-
seguir la reducción de una fractura (esta es la lla-
mada reducción «cerrada» de una fractura en con-
traposición a la reducción «abierta»). En esta moda-
lidad de acto quirúrgico, en el que no se produce so-
lución de continuidad en las cubiertas orgánicas ex-
ternas, es decir, no ha lugar una herida operatoria
que inevitablemente sangra, el acto quirúrgico se ca-
lifica como incruento.
Por el contrario, los actos quirúrgicos por anto-
nomasia, aquellos que se inician por una incisión
quirúrgica, a través de la cual se «invade» el espacio
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1 José Jiménez Lozano, El narrador y sus historias, Publicaciones de la Resi- dencia de Estudiantes, Madrid, 2003, pp. 87-88.
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